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Qué llevar a tu expo para que no sea sólo un stand bonito

El stand atrae; lo que vende es lo que pasa antes y después. Una lista corta de lo que de verdad hace falta.

Un stand bien hecho hace que la gente se detenga. Pero la venta casi nunca ocurre en el pasillo: ocurre días después, cuando alguien se acuerda de ti y te escribe. Por eso preparamos una expo pensando en cuatro momentos, no en uno.

Antes: que sepan que vas

Una campaña corta en redes, dirigida a tu zona y a tu giro, para que la gente llegue buscándote. Se mide como cualquier campaña nuestra: por cuántas ventas trajo, no por cuántos la vieron.

En el pasillo: que se detengan

El stand tiene que contar en un vistazo qué vendes. Antes de producirlo lo vemos en 3D a la medida exacta de tu piso, con tu gráfica puesta, para corregir lo que haga falta cuando todavía es barato corregir.

En la mano: que se lleven algo

Una bolsa de tela con tu logo dura meses y viaja con tu marca. Un volante termina en la basura del recinto.

Después: que no se pierdan

Cada persona interesada queda registrada y recibe un mensaje al día siguiente. Sin ese paso, la mitad del trabajo de la expo se pierde en una libreta.

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